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sábado, octubre 03, 2009

"y el clarín estridente sonó"

Apropiadora de TODO.

Del bosque.
El árbol.
La celulosa.
Y la dorada savia.

La Bruja malvada,
hechizera embustera.
Soberana feudal del castillo,
del espejo,
y su reflejo.
Y hasta el útimo ladrillo.
Horadado hasta los cimientos,
por la carnívora enredadera,
de la bífida lengüa,
cascabel traicionera.






Reina de ruinas.
Su cacareadora corte de adulones,
y su ambiciosa cría,
de patéticos pichones.
Chirriantes buchones,
de prístino blanco plumaje,
con pico y garra de halcones.
Se llenan las fauces falaces
con su farsa furiosa.
De la verdad absoluta,
son ellos solos,
solarmente,
la única,
custodia celosa…






Apropiadora de Todos.

De niños arrancados,
a torturados vientres
en la hora oscura,
de la mas negra noche.
Que aun enluta
y perdura.




Satánica sombra.
La sangre derramada
en trágicos trueques,
negociada.





Glóbulo a glóbulo.
Gen a gen.
Hasta las últimas gotas.
Atroz vuelto,
de sus pactos espurios
con los pretorianos lobos,
y sus enrojecidas botas.







Y sígue hoy…

AHORA.

Apropiadora.
Tanto y mas que entónces.

De voces ajenas.
Que prepotente hace propias.
A imperio absoluto
de metálica fuerza.
Diabólicas dádivas,
efímeras famas.
Mordazas melosas…
A potenciales regentes,
con vocación de gerentes.






O simplemente comprándolas.
A bufonescos bardos,
u oscuros escribas.
Grotesca ganga,
en comodísimas cuotas.
Saldos de sabiduría.
Retazos de retórica.
Libertad liquidada.
De a treinta denarios por boca.


Apropiadora.

Del aire todo.

El mismo que respiran…

El burgués gentil hombre,
Tantas veces tonto servíl,
mareado ante los bordes suaves del mármol,
y sus narcotizantes brillos cegantes.
Inmaculadamente ingenuo
o febrilmente vil.

O sus miserables hordas
De ésos hermanos,
eternamente postergados.
Enterrados hasta el alma,
hundidos en el lodo.
Atragantados de olvido.
Enmudecidos de hambre.
Huérfanos de todo.
Siempre decimales,
en la incalculable cifra.



Nosotros.

Ésos mismos seres…
Que antes,
A años luz
de sepia distancia.
Cuando se agolpaban juntos,
al menos por un rato…
Cuando el sol los iluminaba plenos.
O la tormenta los azotaba de lleno.
Cada uno en lo suyo.
Padeciendo lo nuestro…
Todos…
o casi.
Cada uno con su relámpago
Y su estática cruz a cuesta.
Al menos los que realmente cuentan.
En esa maldita suma,
que siémpre termina en resta.


Nosotros.
Los auténticos propietarios.
Aunque en la escritura,
nunca aparezca esa firma.
Siempre de ellos.
El juez.
La balanza.
La venda.
La espada.
Y el notario.
Nosotros.
Legítimos dueños…
De ése aire.
Y hasta el útimo átomo,
que en él invisible flota.
Solo por respirarlo.
Y soltar cada tanto
Entre sus nubes inmensurables,
Blanca bandada
Las voces.
Y las transparentes alas de sus quimeras,
en cada bocanada.


Apropiadora.
Ella.
Y toda su decadente casta.
Y nosotros…
Ésos en la plaza,
frente al palacio.
Auténticamente auto convocados.
O verdaderamente engañados.
Según como honestamente se mire.
Sin que nadie guíe los ojos.
Mas de lo que puedan observar.
Y ver…
Escuchar.
Y gritar…
Exultantes y extasiados.
Bombardeados y apaleados.
Siguiendo sus propios dictados.
O los de los auténticos,
y feroces tiranos.
Nunca antes señalados.
Con la asombrosa certeza,
con que indignados acusan
a los que quieren ahora,
arrebatarles la cereza
de su opíparo postre.
De esa torta que es nuestra.
Y que siempre,
Siempre…
Como al pasar,
con el dedo rozamos.
Saboreándola furtiva.
Bien de Cayetano
Ayer.




Hoy…
Desde sus diarios bandos machacantes,
oráculos werthzianos,
parlantes ojos blindados,
de gran hermano paternalista.
Traidor incestuoso.
De líbido sin límites, ni ley.
Hipócritas moralistas.
Abusadores de todo.
Eso mísmo,
que taimadamente
paja filosa,
como navaja andaluza,
clavan cobardemente
en las esferas audiovisuales ajenas.
Abiertas entre tinieblas,
de par en par.
Como las de la lechuza.


Igual que antes…

Cuando la falsa suma sacerdotisa,
de las libertades individuales,
le birlara al pícaro diablo,
- ese que si ocupó el trono un rato largo -
el chambergo,
el facón,
el chiripá
y el poncho.
Justo a él…
Un verdadero demonio,
para robarlo todo.



Alguna vez.
Nosotros.

Cuando nos autonombrábamos orgullosos:
“El Pueblo”…
Antes que ella y sus silenciadores socios,
nos rebautizaran tan moderna y asépticamente:
“La Gente”.



En el campo.
En la urbe…

“La Gente”.

Amorfa masa.
Anónima nada.
Invisible ente.

Chirolas del cambio…

Migajas de pan reseco,
para moldear en la sobremesa
del festín furibundo
siempre a costilla nuestra.
Y a su gusto y antojo.

Ayer.
Hoy…


APROPIADORA!

De nosotros.
De vosotros.
De ellos…
TODOS.

De legítimos sueños,
y sus justas causas.
De laboriosas luchas,
Y sus proletarias marchas…
Volviendo a la escarlata bandera,
la rojísima alfombra,
que rodará indeteníble,
larga y fastuosa.
Como panamericana ruta.
Y desplegaran a sus pies,
en la marcha victoriosa.
De frenéticas fanfarrias.
Y marciales marchas
para retomar prestos,
raudos…
El palacio
El templo.
La plaza.
Y las fuentes.
Con sus enmohecidas,
y estancadas aguas.



Apropiadora.

Alquimista perversa.
Troca esos dulces sueños,
de colectiva justicia.
En amarga pesadilla,
y egoísta capricho.
Revolviéndolo todo
en su maligna marmita,
Ponzoñosa pócima.
De ojos de murciélago,
y zumo de termita.
Para seguir envenenando
con paciencia voraz,
diariamente,
el alma y la mente
de sus verdaderos dueños.

La Apropiadora.
AHORA.
Como otrora,
Como siempre…
Si le es conveniente,
a su maquiavélica máquina.
De acumular
equivalente en oro,
el peso de cada muerto.

Apropiadora de todo.

Del puñal que siempre hiere donde mas duele.
Y el irracional dolor de esa herida
Que siempre desgarra…
A nosotros.
Jamás a ellos.
Al menos no tan hasta el fondo.
Tripa y empuñadura…


Templan sus aceros,
en la fragua herrera.
La monarca viuda del noble,
y sus chacales falderos.
Desata a sus sarnosos perros,
de rancia rabia guerrera.
Jadeante jauría,
antropófaga y jíbara.
Los mercenarios profetas
del evangelio oligarca…



No entregarán pacíficamente,
los preciosos tesoros.
Que nos dejamos arrebatar
mansamente,
hace tiempo,
no tanto.
Y pocos atinaron a patalear.
En rutilante technicolor
Sangrante plasma,
Sobre paredes marfil.
Spika de trajinado cuero,
entre oxidadas chapas.

Placebo anestesiador.

TODOS.

Apropiadora.
Ella…
Y sus ellos.


Avivaran todos los fuegos.
De los justos,
y de los otros…
Y encenderán también,
uno, dos, tres…
mil nuevos.
Invirtiendo perversamente,
la revolucionaria fórmula.
Como puedan.
No dudarán.
Ni un paso atrás!
No les temblará el pulso.
A pesar del corazón reseco.
Para hacer de cada contradicción,
algo que nunca sintieron,
- algo de alma hay que tener todavía pa´eso -
Y de cada trágico error,
algo que jamás cometieron
- pizca de conciencia debe restar para ello -
de quien ose hacerles frente.
Mas o menos sinceramente,
según bien se sienta.
El Huevo de la Serpiente.
Que terminen por ellos,
Los incautos testaferros de infiernos.
La histórica labor,
De devorarnos por dentro.
Con estrangulador y mortal abrazo.



AHORA.
Ya…
Mientras leés estas palabras.
Hermano, Hermana…
La aceitada y añeja maquinaria jamás ceja.
Minuto a minuto…
Planifican el nuevo Armagedon argento.


Por todos los medios necesarios...
Neo-Nerones.
Flamígero festín fagocitante.
Calígulas de cotillón.
Se quedaron sin el romano circo
con que distraernos.
Los verdaderos tiranos.
Los Ellos.
Como profetizó un sabio Viejo.
- A quien si desaparecieron de en serio -
Ella.
Y los que viven y matan como ellos

Nos volverán esclavos robots.
Si no pueden evitar
que saltemos.
Los eléctricos cercos.
Que están ahí,
No tan léjos,
No dudarán en incendiarlo todo.
Y abrasarnos en ello.
A todos…
A los tibios.
Y a los espartanos.


Por todos los medios.
Los suyos.
Y también los nuestros…
Apropiándose definitivamente de TODO.
Sin eufemismo alguno.
Literal.
Como su visceral odio.
Y el clarín,
estridente volverá a sonar.
Y a la voz de la gran jefa,
volverán a cargar.
Ella.
Y ellos…

(http://tallerlaotra.blogspot.com/2009/08/las-tapas-que-clarin-sacaria-sacase-o.html)

La apropiadora.
Y sus cirscunstanciales socios.
A quienes unja
con su sable de cristal.
Para perpetuarse eterna.
En su bendita libertad.
De sucia empresa liberal…

(http://tallerlaotra.blogspot.com/2009/08/las-tapas-que-clarin-sacaria-sacase-o.html)


Y Troya volverá a arder.
Una vez mas.
Y van…
La apropiadora.
Real usurpadora.
Y ellos.
Sus fieles siervos.
Encenderán la primicia de las llamas.
Y nos volverán a atrapar
en su circuito cerrado,
de hipnótico fuego gélido.
Como para que duela menos,
al vernos…
Mientras a las cenízas volvemos.


En vivo y en directo.



































































































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